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Posts Tagged ‘valores’

Este será el tercer año que realizo una reflexión un poco antes de la Navidad. El año pasado ya se presentaban una navidades menos abundantes en el plano material, ya que la crisis económica empezaba a asomar. Pero creo que realmente este año ese aspecto está en su punto máximo y serán una de la navidades “menos abundantes” de las que muchos habremos vivido (dependerá de la edad, país, cuestiones personales…).

Por eso, insistiré en algunas cosas que ya dije el año pasado, como que quizás es el momento de SER más  y TENER menos. De vivir más en el aquí y ahora y disfrutar de cada instante, por el mero hecho de estar vivos (que no es poco…).

Aconsejo de nuevo usar los “símbolos navideños” para hacer un anclaje interno, para conectar con nuestra verdadera esencia, para practicar un poco la maravillosa experiencia de vivir en nuestro centro…

NO sabemos hacia donde llevará este cambio de ciclo, pero todo apunta a que el crecimiento indiscriminado es insostenible, a que deberemos ir hacia un posmaterialismo. Eso no quiere decir que tengamos que renunciar a todo lo material, pero sí que tendremos que buscar un equilibrio sostenible.

Y esta época, tradicionalmente asociada al consumo y el exceso, puede ser un buen momento para empezar ese cambio. Para mirar hacia adentro y descubrir esos valores que todos tenemos, esas cosas que no se compran con dinero. Para determinar qué necesitamos realmente y qué no. Para ser un poco más solidarios. Para encontrar el placer en actividades sencillas, que tal vez hemos olvidado. Para sonreír más y quejarnos menos. Para dejar nuestra mente fluir más. Para no aferrarnos a lo superfluo. Para abrazar a las personas que queremos, e incluso a aquellas que no queremos (de momento…).

Para….

Son tantas las opciones, tantas las oportunidades para sentirse bien que no creo que merezca mucho la pena empeñarse en poner la atención sólo en lo que no tenemos.

Esta vez no voy a poner una pregunta. Haré tan sólo una sugerencia: que entre todos, generemos muchas ideas para disfrutar de estas navidades sin necesidad de gastar mucho. Espero vuestras ideas! Pueden ser el mejor regalo para muchas personas.

Mertxe Pasamontes

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motivacionDe nuevo entrevistan en la Contra a una persona como Sir Ranulph Fiennes, infatigable aventurero, del que podemos aprender a través de sus experiencias.

 

¿Aprendió algo?

Que no importan tanto las habilidades que tengas como las ganas de aprenderlas. La motivación es más importante que la capacitación y siempre va antes, pero no siempre después. Seleccioné a un carnicero irlandés que no sabría definir motivación – a los irlandeses les cuesta mucho definir-pero cruzó sin vacilar un segundo conmigo los dos polos.

Que se dice pronto.

Así que fiche a gente motivada. Y sé qué digo: en medio de la Antártida puedes despedir a un empleado, pero no librarte de él.

Tomamos nota, sir Ranulph.

Y busca la suerte por si la encuentras…

 

No podemos negar en este fragmento (y en su vida misma) el énfasis que pone Sir Ranulph Fiennes en la motivación. Tampoco es un tema del que hablemos por primera vez, pero merece la pena volver a detenerse en él por la importancia que tiene. Tanta que puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.Entre aquel que es capaz de persistir un poco más y el que abandona.

Recordemos que la motivación es ese impulso que nos empuja a actuar. En un primer momento tal como comentamos cuando hablamos de la pirámide de Maslow, podríamos decir que nos “movemos” para cubrir necesidades básicas. Pero eso sería quedarse en un aspecto muy básico, ya que la mayoría de nosotros, tiene afortunadamente, esas necesidades cubiertas. En ese caso ¿por qué nos movemos? . Y esa es la pregunta clave que debes hacerte a la hora de iniciar cualquier proyecto o actividad, ya que ese “motivo” que hay detrás de tus acciones y el lugar que ocupe en tu escala de valores, determinará cuánto tiempo y esfuerzo vas a dedicar a ese objetivo.

Si la motivación es baja, al primer obstáculo tirarás la toalla. Si la motivación es alta, persistirás y como dice Sir Ranulph Fiennes, buscarás el modo de capacitarte, de adquirir las herramientas que necesites para conseguir aquello que persigues. No es que eso te asegure conseguirlo, nada ni nadie puede darte esa seguiridad, pero aumentarán exponencialmente tus posibilidades de conseguirlo.

Y si tu motivación hacia algo es baja (o la de los trabajadores de una empresa), difícilmente eso va a cambiar con técnicas de “aumentar la motivación”. Primero has de conectar con tus necesidades y valores y cuando estos estén alineados con el proyecto, la motivación vendrá sola (luego vendrá el esfuerzo, la persistencia, las creencias, etc..pero el primer paso ya está dado). La motivación va de dentro a fuera. No se puede “tomar en pastillas”. Para motivar a alguien has de conectar con sus valores, no ponerle “tu zanahoria” delante.

Ejemplo: has intentado varias veces aprender inglés (u otro idioma) y has abandonado. Conoces al hombre/mujer de tu vida y habla inglés (u otro idioma). ¿Crees que sería una buena motivación para estudiar ingles?

 

Viendo este vídeo, ¿crees que la motivación de Rossi tiene algo que ver con sus 9 Campeonatos Mundiales? ¿Y su pasión por lo que hace? Sin hablar de su capacidad de disfrutar y su  resilencia….

 

¿Crees que te sientes realmente motivado por algo? Si es que sí ¿qué necesidades o valores hay detrás? Y si es que no, ¿crees que lo que haces actualmente está alineado con tus valores?

 

Mertxe Pasamontes

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Siguiendo la serie sobre Educación que inicié y continuando a su vez con el tema de los valores, hoy me gustaría hablar de la Educación por valores. Ya advierto que no será una entrada exenta de polémica, ya que lo que voy a exponer se sale de todo aquello que nos han enseñado y que vemos como “normal”.

Priemro un pequeño cuento de la tradición zen:

En un día otoñal el  maestro del monasterio reunió a los monjes y les comunicó que al día siguiente iban a recibir la visita de un Gran Maestro qzenjarddinue estaba de peregrinación y les hacía el enorme honor de visitar su monasterio. Para honrar su presencia los monjes debían limpiar de hojas el jardín para que estuviera perfecto para la visita del Gran Maestro.

Ilusionados los discípulos con la visita, se pusieron manos a la obra y fueron recogiendo las numerosas hojas que había en el suelo, una por una y depositándolas en unos grandes sacos. Cuando acabaron su tarea estaban muy satisfechos y llamaron al Maestro para mostrarle el resultado y preguntar dónde debían tirar las hojas recogidas.

El maestro se acerco, observó el jardín con aire satisfecho pues en él no quedaba ni una sola hoja y entonces cogió los sacos y los volcó de nuevo en el jardín. Los monjes no pudieron reprimir un sonido de asombro y uno de ellos se atrevió a preguntar:

– Maestro, ¿por qué nos has hecho recoger las hojas para volverlas a tirar?

– El jardín está bien como está, con sus hojas. Pero vosotros debéis aprender que el énfasis hay que hacerlo recaer en el esfuerzo, no en el resultado. Los resultados de nuestros esfuerzos van y vienen. Pero el esfuerzo y la satisfacción por la tarea realizada, cuando se hace con placer, permanece.

Esta historia puede pareceros muy zen y por tanto alejada de nuestra cultura accidental. Por eso os invito a que leáis ahora las palabras de Ken Blanchard (del que no creo que se pueda pensar que es un autor zen) , uno de los mayores expertos en ´management´, que es entrevistado en La Contra:

Porque nuestro sistema – desde preescolar hasta la jubilación-nos está educando para que confundamos nuestra autoestima con nuestros resultados. Y forma acumuladores compulsivos obsesionados con lograr resultados cuantificables: sueldo, cargo, méritos, carrera, bienes, coches, pisos… Esos números les dan la medida de su autoestima: creen que sólo son queridos en la medida en que consiguen esas cantidades de poder y dinero.

[…]

Si amo a mi hijo, separaré claramente mi amor por él de sus resultados escolares. Mi amor es incondicional: amamos a las personas porque son únicas y son ellas y después está lo que tienen, saben o pueden hacer.

Así usted incentiva la mediocridad.

Si sólo amo al hijo en la medida en que trae buenas notas o mete goles, le haré esclavo de los resultados: siempre necesitará más dinero, más poder y más triunfos para estar satisfecho consigo mismo. Cada día saldrá a la calle en busca de su mayor dosis de resultados. Y si no los logra por las buenas, es posible que lo intente por las malas.

[…]

Si no hay nota, ¿para qué esforzarse?

Se esforzará si sabe que es un ser humano al que se le ama porque es él y con esa confianza podrá ser generoso y devolver ese amor a los demás sin exprimirlos para obtener más resultados con que conquistar su admiración, que él confunde con ese cariño que se le escapa… Esa es la diferencia entre el líder que sirve y el líder que se sirve de los demás.

Es un ejemplo más de educar por valores, de dar más importancia al SER que al Hacer. Claro que es importante lo que hagamos, pero siempre y cuando se respete lo que somos. Está claro que la obsesión por los resultados (sobre todo a corto plazo) nos ha llevado a la situación de crisis económica que vivimos ahora. Y es del todo iluso creer que las mismas actitudes y valores que nos han llevado a dónde estamos, nos van a sacar de aquí. Por tanto, aunque no podamos saber cómo de efectivos van a ser esos nuevos valores, vale la pena intentarlo. Pues peor de lo que estamos, difícilmente estaremos si hacemos de este mundo occidental un lugar más humano.

¿Cuánto apego tienes al resultado? ¿Crees que eso te favorece?

Mertxe Pasamontes

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valoryprecio

En la entrada anterior, cuyo hilo conductor era Aerin Alexander ya anticipaba el tema de los Valores y el Norte personal. De hecho hace un tiempo ya hablé de Valor o precio, esa disyuntiva en la que muchas veces andamos errados y confundimos el valor de algo con su precio.  Hoy he visto un artículo sobre el libro Buena Crisis de Jordi Pigem, que a la espera de poderlo leer, me ha dado la impresión de que también nos habla de un tema similar: los valores de la nueva sociedad. Podríamos definir los valores como las creencias personales que cada uno mantiene respecto a sí mismo y al mundo. Se trata de un sistema sobre lo que es bueno o malo, justo o injusto, verdadero o falso. Están directamente relacionados con el sistema personal de creencias.

Jordi Pigem nos dice cosas tan interesantes como que:

Lo único que realmente existe es la materia tangible, inerte y cuantificable, lo normal es llevar una existencia carente de sentido, cuyo principal indicador es la dolorosa experiencia de sentir un profundo vacío interior”. Y, con la finalidad de buscar un alivio temporal para llenarlo, “la sociedad recurre a la acumulación de dinero y posesiones, que terminan por convertirse en drogas que requieren cada vez dosis mayores”

Por eso aboga por “aprender a vivir en plenitud”, lo que implica, irremediablemente, “reconocer el valor de lo intangible, como la creatividad, la solidaridad, la sabiduría y la alegría de convivir y cooperar”. De ahí que “la sociedad del futuro será posmaterialista o no será”

Nos hemos movido durante mucho tiempo por valores tangibles, básicamente materiales,  cuando tal como decía Aerin Alexander, todo va de dentro a fuera. Si no tenemos plenitud interior, si no conectamos con nosotros mismos y con los demás, en relaciones auténticas, es imposible que ningún sustituto material nos llene. Podrá darnos una falsa sensación de felicidad momentánea, pero al poco tiempo estaremos en el mismo punto de partida. Primero hay que ser. Luego ya podremos hacer y tener.

Y para eso lo primero que tenemos que averiguar es cuáles son esos valores por los que nos movemos, que aunque no seamos conscientes de ellos están ahí y rigen la mayoría de nuestras conductas.   Conocer cuáles son y cómo están priorizados puede ayudarnos a tomar mejores decisiones, alineadas con eso que de verdad nos mueve. No voy a dar de momento métodos para descubrir cuáles son los valores personales, ya que sería alargarme demasiado para este espacio, pero creo importante que pienses en ello.

No voy a decirte tampoco qué valores tienes que tener, eso es algo personal de cada uno. Pero me gustaría dar una pista sobre la web 2.0 y los valores que están surgiendo alrededor de ella: compartir, conversar, ser auténtico, no engañar, conocimiento compartido, liderazgo distribuido…Tal vez te ayuden a pensar con cuales de ellos te identificas y con cuales no. Porque como dice Pigem, la sociedad del futuro será posmaterialista o no será. Y la web 2.0 empieza a ser el lugar en donde se están gestando esos nuevos valores.

¿Conoces tus valores? ¿Estás seguro que son esos? ¿Crees que el mundo necesita unos nuevos valores para sobrevivir?

Mertxe Pasamontes

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nortepersonal

Aerin Alexander, kinesióloga, nos explicaba hace pocos días en una entrevista que las cosas suceden “de dentro a afuera“:

¿Conciencia?

Conciencia a través del movimiento. La tranquilidad, el bienestar, va de dentro afuera y debemos cuestionarnos lo que va en dirección contraria. ¿Quién inventó que son necesarias ocho horas para dormir, ocho para trabajar y ocho de ocio?

La industrialización.

Hay que seguir el propio ritmo natural. Hay quien duerme seis horas con intensidad y funciona mucho mejor que el que duerme ocho con hipnóticos. A menudo, menos es más. Hacemos mucho y consumimos mucho, pero estamos carentes de ser. Para recuperarlo, debemos conectarnos con él.

Quizás en estas sencillas palabras están las claves de muchas de las cosas que nos suceden: en lugar de conectar con nosotros mismos y actuar según lo que sentimos, recibimos los estímulos de fuera y respondemos “como podemos”.  Y ese “como podemos” puede significar muchas cosas y tomar formas diversas, pero siempre hay un hecho que está presente: se responde desde fuera de nuestro centro, se re-accioana.

Cuando estamos en nuestro centro, estamos en conexión con nosotros mismos, con nuestra esencia, con nuestras emociones y ponemos el alma en todo lo que hacemos (¡Ojo! No tiene nada que ver con dejarse la piel!!!!). Estar en nuestro centro es actuar acorde a nuestro Norte Personal (ese compromiso con lo substancial del que ya hemos hablado), es tener claros cuáles son nuestros valores y actuar en consonancia con los mismos. Cuando el Norte personal está claro y nosotros actuamos alineados con nuestro valores, todo fluye. Y lo que perciben los demás es pura autenticidad. Podrán estar de acuerdo o no con lo que hacemos, pero saben que tiene delante a una persona “de una pieza” y pueden sentir el alma del otro. Ese es el lugar en donde se producen la verdadera conexión con los demás, el lugar en donde dos almas se encuentran y bailan unidas al son de la autenticidad.

Lo mismo sería aplicable a las empresas y marcas que suenan “con alma” o suenan “mecánicas y robotizadas”.

Por tanto sólo me cabe preguntar: ¿Tienes un Norte personal? ¿Y unos valores claros y definidos? ¿Actúas con alma o reaccionas al entorno?

Mertxe Pasamontes

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