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Posts Tagged ‘Psicología’

Colaboración semanal con Clicmetrics

Es frecuente en la vida personal pero sobre todo en la profesional, que nos encontremos en situaciones en que alguien nos pide algo. Puede ser algo que está a nuestro alcance o no. Si tenemos clarísimo que es algo que no podemos o no sabemos hacer, por ejemplo si alguien me pide que le cambie la junta de culata de su coche, que ni se donde está, obviamente le diré que no con suma facilidad. Y me quedaré tranquila.Eso no me supone un problema, ni quedo mal, ni me siento mal.

El problema viene cuando alguien me pide algo que entra dentro de mis capacidades y habilidades y seguir leyendo

Mertxe Pasamontes

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En PNL llamamos creencias a generalizaciones internas que hacemos sobre causas, significados y límites en relación al entorno, conductas específicas, capacidades o identidad. Lo primero que condicionan es nuestra comunicación interna, es decir, con nosotros mismo. Un ejemplo sería el autoengaño, que es lo que hacemos cuando queremos creer que algo obedece a una razón o causa “que nos conviene” y nos negamos a ver “la realidad”. Las creencias condicionan también nuestra relación con los demás. Este es un aspecto muy estudiado por la psicología social que ya comenté en otro post.

Lo que es seguro en cualquier caso en el tema de las creencias, es que hay algunas que son facilitadoras o potenciadoras (es decir, nos permiten o facilitan hacer algo) y otras limitadoras (nos autoimponemos un límite en alguna cosa).

Vamos a leer las explicaciones de Thomas Gilovich un experto en el estudio de las falsas creencias:

La falsa creencia es el atajo que tomamos para ahorrarnos esfuerzo mental y la tarea de suspender el juicio y aceptar que el mundo es más caótico de lo que queremos creer.

Por ejemplo…

Es falso que existan las rachas de suerte: ni en el deporte, ni en el juego ni en la bolsa. Y lo hemos estudiado estadísticas en mano hasta el punto de que la NBA se interesó por nuestros resultados. […]. Los jugadores no aciertan más en rachas: en cada ocasión aciertan o fallan igualmente independientemente de qué hubieran hecho antes.

[…]

¿Y si me creo un genio: llegaré a serlo?

Los Beatles – demuestra Madwell-o Bill Gates no fueron sino especialistas que invirtieron miles de horas más en lo suyo que los demás.

¿Por qué los consideramos genios?

Porque es más bonito hacer creer que gozas de un don innato y mágico para la música o la informática. Nadie explica la aburrida verdad de que metió miles de horas en ensayar mientras sus amigos veían la tele.

Y es en esta intersección entre creencia y realidad, en dónde la psicología positiva o de autoayuda debería encontrar su lugar. Cuando se dice, “pueden porque creen que pueden” no debe entenderse como muchas veces se pretende en algunos libros (ejemplo, el Secreto) que el mero hecho de creer que puedo hacer algo me lleva a conseguirlo. La creencia facilitadora es sólo la primera etapa. Si no tenemos esa creencia de que podemos conseguir algo, ni tan siquiera vamos a intentarlo. O nos vamos a rendir en el primer obstáculo. Por tanto, la creencia positiva sobre nuestras capacidades, habilidades y posibilidades de conseguir algo, es condición casi imprescindible. Lo malo es que muchos de estos libros de “buen rollito” se quedan ahí. Porque es más comercial y vende más ponerlo fácil. Y ahí empiezan errores y confusiones. Porque por fuerza hay que transitar hacia la segunda etapa, que pasa por el esfuerzo,la constancia y la perseverancia. No basta con creerlo, hay que pasar a la acción. Hay que poner ese deseo en hechos y tendrás que dedicarle horas a conseguir tu objetivo. Las cosas no suceden por arte de magia. Lo malo es que esta segunda idea, no es tan comercial, no vende tan bien. Poca gente quiere escuchar que para ser un pianista de talento, tienes que pasar horas y horas practicando. Y que tal vez, nunca llegues a ser el mejor del mundo. Pero así es la vida.

Por tanto, el problema no es si la creencia inicial y la actitud positiva funcionan, porque si lo hacen. Esa parte es genial!. Y es un primer paso imprescindible. El problema es pretender que con eso es suficiente.

¿Tienes creencias potenciadoras y motivadoras? ¿Y horas de práctica?

pd. ¿Como piensas que el protagonista del vídeo ha conseguido esquiar así?

Mertxe Pasamontes

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felizenlamontaña

Como lo prometido es deuda voy a hablar de la interesante entrevista de la Contra a Kenneth Nowack, psicólogo, experto en inteligencia emocional. Creo que no tiene desperdicio ninguna parte de la entrevista, pero de momento voy a resaltar algunos aspectos, relacionados con algo de lo que he hablado ya otras veces en este Blog, que las emociones se contagian:

Un neurólogo me dijo que una persona nerviosa puede influir en los otros aunque no abra la boca…

Conozco esos estudios sobre la emocionalidad contagiosa que demuestran que los estados emocionales son como un germen que se propaga, por eso en las empresas los líderes son los que marcan el tono. Pero, del mismo modo, una simple sonrisa provoca en el interlocutor una respuesta neurológica que le hace estar más abierto y dispuesto a colaborar.

¿Y si no sonríes, si no expresas nada?

Las hormonas espejo están preparadas para captar cualquier variación en la expresión. Su cerebro, incluso antes de que lo pueda pensar, está programado para detectar el peligro, así que eso que llaman instinto actúa antes que el raciocinio y te dice si puedes confiar en esa persona o no.

He conocido a individuos cuya sola presencia crea armonía…

Es un hecho fisiológico. Hay personas que segregan más oxitocina y los otros lo captan inmediatamente y, a su vez, se ponen a segregarla. Cuando tú percibes que alguien confía en ti segregas más oxitocina.

¿Hay gente que tiene el poder de cambiarnos fisiológicamente?

Hay estudios que demuestran que monjes budistas, con miles de horas de meditación, han tenido un cambio a nivel estructural cerebral y tienen mayores dosis de oxitocina y menos cortisol y, obviamente, esto afecta a las personas con las que en un momento dado se relacionan.

La oxitocina es la misma hormona que las mujeres segregan durante el parto y que ayuda a crear vínculos con el bebé. Y también se segrega en el orgasmo (ayuda a las contracciones vaginales) por lo que puede ayudar también a crear vínculos emocionales con el compañero.

Tengo que reconocer que me encanta que algo que para los que nos movemos en el mundo de la psicología y la PNL era evidente, se pueda confirmar también por métodos fisiológicos, de modo que hasta los más incrédulos puedan creer en ello. El estado fisiológico interno determina lo que captarán los demás. Si tú dices algo en buen tono, pero en realidad estás enfadado, la persona que está delante captará tu enfado, aunque sea a un nivel inconsciente. ¿No os ha pasado alguna vez encontraros tristes tras haber pasado varias horas con alguien que se sentía deprimido? ¿Y al revés?

Por eso, me parecen de gran utilidad los consejos que da Kenneth Nowack de cara a segregar más “oxitocina” (el orgasmo no es mala idea tampoco ;)):

Pensar, sentir y comportarse como si tuvieras altos niveles de oxitocina. Yo hago un ejercicio muy simple cada día: en cuanto me despierto pienso en algo positivo y lo intento sentir. Luego me propongo hacer algo positivo durante el día para mí y para los demás. Eso, realizado a diario, te cambia.

Y yo añadiría:

– El cambio del diálogo interno (que él también  comenta aunque con otras palabras)

– Alguna práctica que te ayude a sentirte bien: yoga, meditación, tai-chi, un deporte, etc…

– Leer algo positivo, el arte o la música, una película alegre…. (lo contrario de lo que hace la gente cuando se siente melancólica).

– La hipnosis ya que te conecta con estados de bienestar profundo.

¿Utilizas alguna de estas técnicas? ¿Crees que te contagias de los estados de los demás o se contagian ellos de los tuyos?

Mertxe Pasamontes

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Hace ya muchos años (en 1957), Leon Festinger formuló una de las teorías que ha tenido una mayor repercusión dentro de la psicología social: la teoría de la disonancia cognitiva. Su teoría dio origen a una gran controversia y a múltiples experimentos posteriores que introdujeron modificaciones, si bien la base de la teoría quedó demostrada. Intentaré resumir en qué consiste dicha teoría incluyendo ya las aportaciones posteriores (Brehm y Cohen 1962).

La teoría de la disonancia cognitiva nos dice que tendemos a producir relaciones consonantes con nuestras creencias y a evitar la disonancia. Pondré un ejemplo que fue objeto de estudio y que clarificara este concepto enormemente. Está demostrada por múltiples estudios la relación entre la probabilidad de padecer un cáncer de pulmón y el hecho de fumar. La mayoría de los fumadores conocen este dato. La manera más sencilla de reducir esa disonancia (que nos produce malestar  psicológico) sería dejar de fumar. Las personas que no quieren dejar de fumar tienen pues un problema. ¿Qué sucede entonces? Que esas personas tienden a minimizar el riesgo entre fumar y tener un cáncer incluso llegan a afirmar que esa relación no está comprobada. Otro método es justificar su conducta con frases del tipo: de algo hay que morirse. ¿Os suena esa manera de autoconvenceros de algo?

Los estudios posteriores vieron que esta tendencia a evitar la disonancia se ve favorecida por los siguientes aspectos ( cuidado, porque algunos contradicen lo que el sentido común diría que es lo más lógico):

Compromiso. Cuando te sientes comprometido con algo ( pensemos por ejemplo en las ideologías políticas), tiendes a eliminar cualquier elemento que produzca disonancia. Éste sería uno de los factores que explica que los votantes fieles a un partido político le sigan votando aunque éste no haya cumplido sus expectativas,  usando todo tipo de justificaciones.

Volición. Para que se experimente disonancia has de tener la sensación de que la decisión que tomas depende totalmente de tu voluntad ( en el ejemplo citado, la libertad de elegir a quien votas). Cuando las cosas dependen de nuestra voluntad la disonancia se manifiesta de manera más fuerte ya que no podemos justificar haber tomado esa decisión por sentirnos obligados. Ejemplo: eso va en contra de mi manera de pensar pero si no lo hacía mi jefe me despedía .

Recompensa. En contra de lo que pudiera parecer cuanto menor es la recompensa obtenida por una conducta mayor es la necesidad de eliminar la disonancia. En los ejemplos citados sería algo así como decir: hago esto que va en contra de lo que yo pienso y creo porque me pagan muy bien por hacerlo. La recompensa justifica la disonancia, es una especie de: No tengo más remedio.Si no existe recompensa, tendré que “tragarme la disonancia” o eliminarla de otra manera.

Todos estos mecanismos psicológicos nos llevan a ser personas altamente influenciables por el llamado pensamiento único. Si constantemente nos vemos bombardeados por ideas y creencias que parecen sólidas, podemos llegar a tomarlas como ciertas. Ese bombardeo empieza desde nuestra tierna infancia ( muchas veces realizado por personas en las que confiamos totalmente) . Una vez que esas creencias se instalan en nosotros nos es muy difícil salirnos de ellas. Una de las maneras más importante de lograrlo es con: Educación, estudio y reflexión.  Y no vale cualquier tipo de educación, sólo sirve aquella que fomente verdaderamente el pensamiento crítico.

Os voy a dejar con un video, algo provocativo, pero que creo que si tenéis el valor de ver intentando dejar de lado vuestros prejuicios, puede ser sumamente revelador.

¿ Crees que a ti no te sucede lo de la disonancia cognitiva? ¿Estás seguro?

Mertxe Pasamontes

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