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Posts Tagged ‘motivacion’

Cada vez que se alcanza una cifra simbólica, me parece una buena idea hacer de ello una pequeña celebración, una especie de ritual de paso. En esta ocasión que celebro las 200.000 visitas, me gustaría ofrecer un pequeño regalo para todos aquellos que hacéis posible que este Blog siga creciendo.

Me permito citar en esta ocasión las palabras de Finn Kydland, premio Nobel de Economía 2004 para salir de la crisis, ya que están en total consonancia con lo que hago y con lo que creo (apoyar a los emprendedores y a la innovación): «Dejad quebrar a las empresas ineficaces y apoyad a los emprendedores – que saben dónde invertir-y a los desempleados a migrar a sectores innovadores».

Por eso he escogido este ejercicio de motivación para regalaros, ya que por muy claro que tengamos nuestro proyecto o la necesidad de hacer un cambio, a veces las dificultades encontradas en el camino pueden hacer que nuestra motivación flaquee. Reconectarnos con ella puede ser una ayuda para resistir un poco más y darnos la oportunidad de llevar a cabo nuestro plan.

Se trata de un pequeño ejercicio para hacer en doce minutos. Es una relajación (con un poquito de hipnosis, pero no hay que asustarse, no os voy a hacer ladrar ni nada por el estilo!!!) para conectar con la sensación interna de estar muy motivado, para buscar esa motivación interior. Puedes usarlo cuando quieras ponerte a realizar una tarea en la que te apetezca sentirte muy conectado con ella o simplemente para conectar con tu motivación interior. Obviamente, es una grabación generalista en la que puede que algunas cosas no se adapten cien por cien a ti, pero no obstante te animo a probarla.

¿Cómo hacerlo?

Siéntate en un lugar tranquilo, con la espalda recta (pero cómodo!) y los pies en el suelo. Y escucha la grabación! Es muy sencillo. 😉

http://www.goear.com/listen/2a942ab/Buscar-tu-motivación-mertxe-pasamontes

Mertxe Pasamontes

pd. Me encantaría que la probaras y me dieras tu opinión

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motivacionDe nuevo entrevistan en la Contra a una persona como Sir Ranulph Fiennes, infatigable aventurero, del que podemos aprender a través de sus experiencias.

 

¿Aprendió algo?

Que no importan tanto las habilidades que tengas como las ganas de aprenderlas. La motivación es más importante que la capacitación y siempre va antes, pero no siempre después. Seleccioné a un carnicero irlandés que no sabría definir motivación – a los irlandeses les cuesta mucho definir-pero cruzó sin vacilar un segundo conmigo los dos polos.

Que se dice pronto.

Así que fiche a gente motivada. Y sé qué digo: en medio de la Antártida puedes despedir a un empleado, pero no librarte de él.

Tomamos nota, sir Ranulph.

Y busca la suerte por si la encuentras…

 

No podemos negar en este fragmento (y en su vida misma) el énfasis que pone Sir Ranulph Fiennes en la motivación. Tampoco es un tema del que hablemos por primera vez, pero merece la pena volver a detenerse en él por la importancia que tiene. Tanta que puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.Entre aquel que es capaz de persistir un poco más y el que abandona.

Recordemos que la motivación es ese impulso que nos empuja a actuar. En un primer momento tal como comentamos cuando hablamos de la pirámide de Maslow, podríamos decir que nos «movemos» para cubrir necesidades básicas. Pero eso sería quedarse en un aspecto muy básico, ya que la mayoría de nosotros, tiene afortunadamente, esas necesidades cubiertas. En ese caso ¿por qué nos movemos? . Y esa es la pregunta clave que debes hacerte a la hora de iniciar cualquier proyecto o actividad, ya que ese «motivo» que hay detrás de tus acciones y el lugar que ocupe en tu escala de valores, determinará cuánto tiempo y esfuerzo vas a dedicar a ese objetivo.

Si la motivación es baja, al primer obstáculo tirarás la toalla. Si la motivación es alta, persistirás y como dice Sir Ranulph Fiennes, buscarás el modo de capacitarte, de adquirir las herramientas que necesites para conseguir aquello que persigues. No es que eso te asegure conseguirlo, nada ni nadie puede darte esa seguiridad, pero aumentarán exponencialmente tus posibilidades de conseguirlo.

Y si tu motivación hacia algo es baja (o la de los trabajadores de una empresa), difícilmente eso va a cambiar con técnicas de «aumentar la motivación». Primero has de conectar con tus necesidades y valores y cuando estos estén alineados con el proyecto, la motivación vendrá sola (luego vendrá el esfuerzo, la persistencia, las creencias, etc..pero el primer paso ya está dado). La motivación va de dentro a fuera. No se puede «tomar en pastillas». Para motivar a alguien has de conectar con sus valores, no ponerle «tu zanahoria» delante.

Ejemplo: has intentado varias veces aprender inglés (u otro idioma) y has abandonado. Conoces al hombre/mujer de tu vida y habla inglés (u otro idioma). ¿Crees que sería una buena motivación para estudiar ingles?

 

Viendo este vídeo, ¿crees que la motivación de Rossi tiene algo que ver con sus 9 Campeonatos Mundiales? ¿Y su pasión por lo que hace? Sin hablar de su capacidad de disfrutar y su  resilencia….

 

¿Crees que te sientes realmente motivado por algo? Si es que sí ¿qué necesidades o valores hay detrás? Y si es que no, ¿crees que lo que haces actualmente está alineado con tus valores?

 

Mertxe Pasamontes

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Había una canción de los años 80 de un grupo que podríamos llamar «políticamente incorrecto» que decía controlamos tu seguridad. Os invito a leer unos fragmentos de la entrevista de Lenore Skenazy:

Claro: desde pequeño ha viajado en metro conmigo y su padre, y días antes de dejarle ir solo, repasamos el trayecto con él.

¿Y qué decía Izzy al respecto?

Como la mayoría de chavales, él anhela sentirse independiente, autónomo, sentirse mayor: le ilusionaba moverse solo por Nueva York, y sabíamos que tenía plena capacidad para hacerlo. Y le dejamos hacerlo.

[…]

¿Y no le inquietaba que fuera solo?

¿Qué podía pasarle? ¿Ser robado? ¿Agredido? ¿Secuestrado? ¿Violado? ¿Asesinado? ¿Descuartizado? ¡Por favor! Ese modo de pensar tóxico es mayoritario hoy en mi país, con unas consecuencias espantosas…

[…]

¡Los padres roban a sus hijos la infancia y el gusto por la vida, inoculándoles recelo y miedo! Están encapsulándolos, incapacitándolos para vivir en sociedad.

[…]

Y pobres hijos: cosificados, convertidos en inútiles, no sabrán desenvolverse mañana. ¡Démosles la oportunidad de espabilarse!

 

Es uno de los grandes dilemas a los que nos enfrentamos, a más seguridad, menos libertad. Creo que todos recordaremos los recortes a la libertad que se produjeron en EEUU y como rebote en otros países a raíz de los atentados del 11-S. Muchas de esas nedidas aún colean (fijaros si no, en los controles en los aeropuertos).

Y es difícil encontrar el punto medio, como pasa en el caso que nos explica Lenore Skenazy acerca de cómo educa a su hijo. Ella ha sacrificado parte de su «seguridad» para dotarlo de mayor autonomía. Y le han llovido las críticas!

Y ese es el punto de inflexión, si queremos que controlen nuestra seguridad totalmente (el estado, en el trabajo, la familia, pandemias, etc….), si queremos puestos fijos (¿y seguros?) de trabajo o si preferimos sacrificar una parte de esa seguridad (ojo, digo una parte, no estoy hablando de anarquía, no vayamos a confundir los términos), a cambio de mayor libertad personal. Y dudo que el camino de la realización personal pase por la seguridad.

Os remito al cuento Libre o cautivo que publiqué hace un tiempo.

 

¿Seguridad o libertad? ¿Cuánto de cada cual?

Mertxe Pasamontes

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En PNL llamamos creencias a generalizaciones internas que hacemos sobre causas, significados y límites en relación al entorno, conductas específicas, capacidades o identidad. Lo primero que condicionan es nuestra comunicación interna, es decir, con nosotros mismo. Un ejemplo sería el autoengaño, que es lo que hacemos cuando queremos creer que algo obedece a una razón o causa «que nos conviene» y nos negamos a ver «la realidad». Las creencias condicionan también nuestra relación con los demás. Este es un aspecto muy estudiado por la psicología social que ya comenté en otro post.

Lo que es seguro en cualquier caso en el tema de las creencias, es que hay algunas que son facilitadoras o potenciadoras (es decir, nos permiten o facilitan hacer algo) y otras limitadoras (nos autoimponemos un límite en alguna cosa).

Vamos a leer las explicaciones de Thomas Gilovich un experto en el estudio de las falsas creencias:

La falsa creencia es el atajo que tomamos para ahorrarnos esfuerzo mental y la tarea de suspender el juicio y aceptar que el mundo es más caótico de lo que queremos creer.

Por ejemplo…

Es falso que existan las rachas de suerte: ni en el deporte, ni en el juego ni en la bolsa. Y lo hemos estudiado estadísticas en mano hasta el punto de que la NBA se interesó por nuestros resultados. […]. Los jugadores no aciertan más en rachas: en cada ocasión aciertan o fallan igualmente independientemente de qué hubieran hecho antes.

[…]

¿Y si me creo un genio: llegaré a serlo?

Los Beatles – demuestra Madwell-o Bill Gates no fueron sino especialistas que invirtieron miles de horas más en lo suyo que los demás.

¿Por qué los consideramos genios?

Porque es más bonito hacer creer que gozas de un don innato y mágico para la música o la informática. Nadie explica la aburrida verdad de que metió miles de horas en ensayar mientras sus amigos veían la tele.

Y es en esta intersección entre creencia y realidad, en dónde la psicología positiva o de autoayuda debería encontrar su lugar. Cuando se dice, «pueden porque creen que pueden» no debe entenderse como muchas veces se pretende en algunos libros (ejemplo, el Secreto) que el mero hecho de creer que puedo hacer algo me lleva a conseguirlo. La creencia facilitadora es sólo la primera etapa. Si no tenemos esa creencia de que podemos conseguir algo, ni tan siquiera vamos a intentarlo. O nos vamos a rendir en el primer obstáculo. Por tanto, la creencia positiva sobre nuestras capacidades, habilidades y posibilidades de conseguir algo, es condición casi imprescindible. Lo malo es que muchos de estos libros de «buen rollito» se quedan ahí. Porque es más comercial y vende más ponerlo fácil. Y ahí empiezan errores y confusiones. Porque por fuerza hay que transitar hacia la segunda etapa, que pasa por el esfuerzo,la constancia y la perseverancia. No basta con creerlo, hay que pasar a la acción. Hay que poner ese deseo en hechos y tendrás que dedicarle horas a conseguir tu objetivo. Las cosas no suceden por arte de magia. Lo malo es que esta segunda idea, no es tan comercial, no vende tan bien. Poca gente quiere escuchar que para ser un pianista de talento, tienes que pasar horas y horas practicando. Y que tal vez, nunca llegues a ser el mejor del mundo. Pero así es la vida.

Por tanto, el problema no es si la creencia inicial y la actitud positiva funcionan, porque si lo hacen. Esa parte es genial!. Y es un primer paso imprescindible. El problema es pretender que con eso es suficiente.

¿Tienes creencias potenciadoras y motivadoras? ¿Y horas de práctica?

pd. ¿Como piensas que el protagonista del vídeo ha conseguido esquiar así?

Mertxe Pasamontes

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felizenlamontaña

Como lo prometido es deuda voy a hablar de la interesante entrevista de la Contra a Kenneth Nowack, psicólogo, experto en inteligencia emocional. Creo que no tiene desperdicio ninguna parte de la entrevista, pero de momento voy a resaltar algunos aspectos, relacionados con algo de lo que he hablado ya otras veces en este Blog, que las emociones se contagian:

Un neurólogo me dijo que una persona nerviosa puede influir en los otros aunque no abra la boca…

Conozco esos estudios sobre la emocionalidad contagiosa que demuestran que los estados emocionales son como un germen que se propaga, por eso en las empresas los líderes son los que marcan el tono. Pero, del mismo modo, una simple sonrisa provoca en el interlocutor una respuesta neurológica que le hace estar más abierto y dispuesto a colaborar.

¿Y si no sonríes, si no expresas nada?

Las hormonas espejo están preparadas para captar cualquier variación en la expresión. Su cerebro, incluso antes de que lo pueda pensar, está programado para detectar el peligro, así que eso que llaman instinto actúa antes que el raciocinio y te dice si puedes confiar en esa persona o no.

He conocido a individuos cuya sola presencia crea armonía…

Es un hecho fisiológico. Hay personas que segregan más oxitocina y los otros lo captan inmediatamente y, a su vez, se ponen a segregarla. Cuando tú percibes que alguien confía en ti segregas más oxitocina.

¿Hay gente que tiene el poder de cambiarnos fisiológicamente?

Hay estudios que demuestran que monjes budistas, con miles de horas de meditación, han tenido un cambio a nivel estructural cerebral y tienen mayores dosis de oxitocina y menos cortisol y, obviamente, esto afecta a las personas con las que en un momento dado se relacionan.

La oxitocina es la misma hormona que las mujeres segregan durante el parto y que ayuda a crear vínculos con el bebé. Y también se segrega en el orgasmo (ayuda a las contracciones vaginales) por lo que puede ayudar también a crear vínculos emocionales con el compañero.

Tengo que reconocer que me encanta que algo que para los que nos movemos en el mundo de la psicología y la PNL era evidente, se pueda confirmar también por métodos fisiológicos, de modo que hasta los más incrédulos puedan creer en ello. El estado fisiológico interno determina lo que captarán los demás. Si tú dices algo en buen tono, pero en realidad estás enfadado, la persona que está delante captará tu enfado, aunque sea a un nivel inconsciente. ¿No os ha pasado alguna vez encontraros tristes tras haber pasado varias horas con alguien que se sentía deprimido? ¿Y al revés?

Por eso, me parecen de gran utilidad los consejos que da Kenneth Nowack de cara a segregar más «oxitocina» (el orgasmo no es mala idea tampoco ;)):

Pensar, sentir y comportarse como si tuvieras altos niveles de oxitocina. Yo hago un ejercicio muy simple cada día: en cuanto me despierto pienso en algo positivo y lo intento sentir. Luego me propongo hacer algo positivo durante el día para mí y para los demás. Eso, realizado a diario, te cambia.

Y yo añadiría:

– El cambio del diálogo interno (que él también  comenta aunque con otras palabras)

– Alguna práctica que te ayude a sentirte bien: yoga, meditación, tai-chi, un deporte, etc…

– Leer algo positivo, el arte o la música, una película alegre…. (lo contrario de lo que hace la gente cuando se siente melancólica).

– La hipnosis ya que te conecta con estados de bienestar profundo.

¿Utilizas alguna de estas técnicas? ¿Crees que te contagias de los estados de los demás o se contagian ellos de los tuyos?

Mertxe Pasamontes

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arcoiris

Uno de los tópicos de estas fechas es el manido síndrome postvacional. No es un síndrome aceptado dentro de la psicopatología, pero sí a nivel clínico, aunque sea como una manera de clasificar fácilmente una serie de síntomas que presentan algunas personas a su vuelta al trabajo tras las vacaciones. Estos síntomas podrían clasificarse como un estado depresivo leve y transitorio, con cansancio, apatía, desmotivación, insomnio, etc… Síntomas que remiten por si solos y que en la mayoría de casos no requieren ningún tratamiento específico.

Sin entrar a discutir en la validez o no del síndrome o si es una manera más de patologizar las reacciones normales de las personas, lo que está claro es que muchas personas experimentan diversos grados de desazón con la vuelta al trabajo. Y este año, con la complicada situación económica y laboral, se prevé aún más complicado que otros.

Antes de continuar, os dejo con unas reflexiones de Luis Miñarro, productor y director de cine, cofundador de los cineclubs Arts y Mirador, en la entrevista que le hacen en la Contra :

Creo que toda acción queda impresa en el aire que respiramos, que las guerras y la violencia nos llega a todos, porque somos conductores de todo, somos agua.

Básicamente, cierto.

Todo queda, lo bueno y lo malo. Cuanto más sufrimiento, aunque sea en aquel país lejano, más difícil será librarnos de las cargas porque somos un colectivo. Lo importante al final es que lo que hagas esté hecho con pasión.

Igual el problema es «tener que ganarse la vida».

Lo importante es ser, y tener conciencia del valor de la vida que es lo único que tenemos y que podríamos estar gozando al máximo; todo lo demás, incluidas mis películas, es superfluo.

Las palabras de Miñarro, dan algunas claves para «una vuelta feliz»:

– Hacer algo que te guste, en lo que pongas pasión. Se que muchos me dirán, si claro, pero tengo que vivir aunque mi trabajo me desagrade. Bien, entonces tienes dos opciones: cambiar lo que haces que no te gusta o rebajar tus expectativas de disfrutar con tu trabajo. Tú decides.

– Rebajar tus «necesidades». ¿Cuánto de lo que tienes te es realmente imprescindible? ¿Cuánto esfuerzo te cuesta «pagarlo?

– Cultivar tu «mundo interior». Hay muchísimas maneras de hacerlo (meditar, leer, estudiar, dar rienda suelta  a tu creatividad….), elige la que más se adecue a tu personalidad y gustos.

– Fomentar tus relaciones sociales. Cada vez está más demostrado, que las personas que tiene mejores relaciones sociales, son más felices (e incluso viven más años).

– Disfrutar del aquí y ahora. No es necesario esperar a pasarlo pasar bien en vacaciones.

Y lo mejor es que prácticamente todo está en tu mano, depende de ti. ¿Sufres el síndrome postvacacional? ¿Qué estás dispuesto a hacer para evitarlo?

Mertxe Pasamontes

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Interesante la entrevista que le realizan a  Joaquim Sempere,experto en conflictos socioecológicos en La Contra de hoy. Nos explica cómo hemos de cambiar nuestro modo de consumir, si queremos tener un mundo realmente sostenible. Cito sus palabras:

¿Dónde trazo la frontera entre necesario y superfluo?

Las únicas necesidades básicas universales son comer, beber y dormir, además del afecto y el reconocimiento.


La motivación es ese impulso interno que nos empuja a seguir adelante  y querer alcanzar los objetivos que nosotros mismos nos fijamos. Una de las obras clásicas sobre el tema de la motivación es Una teoría sobre la motivación humana de Abraham Maslow.

Maslow formula en su teoría una jerarquía de las necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados. Creo que lo más fácil es ver su famosa pirámide de las necesidades básicas:

800px-Pirámide_de_Maslow.svg

Las necesidades de las que nos habla Sempere corresponderían a los dos primeros escalones en su forma  más básica. Y la pretensión con muchas formas de consumismo, es que además se cubran los dos siguientes escalones, es decir, afiliación y reconocimiento. Y aquí es donde las cosas empiezan a complicarse, ya que cubrir esas necesidades, de índole más relacional, con «objetos» es lo que lleva a la insatisfacción constante y la necesidad de seguir «consumiendo».

Por eso, para cambiar la tendencia  no basta decir que «no hay que consumir tanto», hay que buscar la manera de que nuestra sociedad esté formada por individuos que puedan ver su necesidades de afiliación o pertenencia y de reconocimiento satisfechas a partir de otros parámetros distintos del consumo. Esto no se consigue de un día para otro; hay que trabajar en lo personal, en lo social y en lo educativo. Y sólo entonces podemos aspirar a llegar al último escalón de la pirámide: el ser autorrealizado.

Por tanto, hoy quiero invitaros a una reflexión: ¿qué necesidades de la pirámide tienes satisfechas? ¿cómo lo consigues?

Mertxe Pasamontes

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Después de la entrevista en la  Contra a Josep M. Esquirol, me quedé todavía con ganas de hablar un poco más sobre el concepto «tiempo» y su manejo. Lo mismo que me pasó con Marzano y el tema de la autoayuda (malentendido bajo mi punto de vista). Y cuando buscas algo, tu cerebro se encarga de  ofrecerte respuestas y algunas las he encontrado en la entrevista del suplemento dominical del Periódico a Michel Onfray.

Onfray filósofo atípico,provocador y de ideas poco convencionales, nos habla en esta entrevista de un arte de vivir hedonista, orientado hacia el ser. Esto en primera instancia podría parecer un poco más de autoayuda facilona pero se revela en él del siguiente modo:

[…] Yo prefiero una verdad que duele a una mentira que calma, pero cada uno puede preferir el opio de la ilusión a la realidad. Mi reproche a la ilusión es enemistarnos  con la única certeza que tenemos: la vida es aquí, aquí y ahora.

[…]

Hedonismo filosófico es el que pone el ser en el centro y el tener en la periferia. Y el vulgar es a la inversa. Hedonismo vulgar es tener una casa grande, una mujer guapa..

– O sea, lo que nos vende la publicidad.

Exactamente. Consumir, tener, enriquecerse. Ser alguien ante la mirada del otro, no por ti mismo. El hedonismo filosófico no es tener cosas, sino disfrutarlas. Tener verdadera percepción de lo que disfrutas, una percepción del amor, de la amistad, de tu presencia en el mundo.

No podemos negar que es un pensador atrevido y dice cosas que a muchos pueden ofender, pero que da de lleno en algunos de los puntos esenciales de la existencia: vivir el presente y ser tú mismo, por ti mismo y no por lo que poseas. Se carga también el consumismo ramplón, ése que nos ha llevado por la parte que nos toca ( la de la ingeniería financiera daría para otra entrada)  a la situación de crisis actual. Y por último pero no menos importante, derriba totalmente la falsa ilusión, el punto en el que Marzano y yo estaríamos totalmente de acuerdo si tuviéramos ocasión de hablar.

He defendido y seguiré defendiendo la ilusión como motivación, como ayuda para pasar a la acción, pero no como el mismo Onfray dice, como anestesia. Hay que huir tanto de los libros como de los falsos  gurús que nos venden una felicidad fácil, accesible sin esfuerzo, para todos y en todo momento. La felicidad, la estabilidad emocional, la posibilidad de disfrutar de las cosas cuesta también un cierto esfuerzo ( a unos más y a otros menos).  Y rara vez nos viene dada sin hacer nada.

Y siempre y cuando no olvidemos que el único tiempo en el que se conjuga la felicidad es en el presente.

¿Eres feliz ahora o lo dejas para mas tarde? ¿Responden tus ilusiones a posibilidades reales o son un refugio para el autoengaño?

Mertxe Pasamontes

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bici1Leo la  última entrevista realizada en la Contra a Maureen Wheeler, viajera y empresaria que  creó junto a su marido las Lonely Planet, con enorme satisfacción ya que nos remite a lugares ya comunes para nosotros. Os voy a extraer algunos párrafos para que sepáis de qué estoy hablando:

¿Cuál era su plan de vida antes de iniciar esa aventura?

Nos conocimos con 20 años, nos casamos con 21 y empezamos a viajar con 22. La vida, el futuro estaba por inventar. Cuando regresamos, los amigos preguntaban tanto sobre cuestiones prácticas y lugares de interés que decidimos escribir una guía, cuya primera edición realizamos nosotros mismos, a mano y cosida con grapas.

[…]

¿Cuándo empezaron a ganar dinero?

Durante siete años estuvimos convencidos de que llegaría el día en que tendríamos que volver y dedicarnos a un trabajo normal. El gran salto fue la guía de India, 900 páginas, colaboradores…, habían pasado once años.


Supongo que más de uno ya sabrá qué es lo que quiero resaltar de  estos comentarios: desde que empezó el proyecto hasta que tuvo su éxito habían pasado 11 años. Y esa cifra, el número de años,  no parece una casualidad a raíz de  investigaciones como la realizada por Malcom Gladwell autor del libro Fueras de serie: porque unas personas tienen éxito y otras no. Gladwell estudia casos famosos de éxito (desde los Beatles a Bill Gates) y calcula que para llegar a la maestría en cualquier área de tu vida debes tener una práctica de unas 10.000 horas, que si haces cálculos suponen unas 20 horas de práctica a la semana durante 10 años. ¿Empieza a tener sentido el éxito de Lonely Planet?

No estoy diciendo con esto que se necesitan 10.000 horas para llevar adelante un proyecto, sino que se necesitan esas horas para ser un maestro o experto en algo a escala mundial. Y creo además que en este momento de crisis que estamos viviendo, es un planteamiento a tener en cuenta, ya que no podemos olvidar que gran parte de esta crisis está ocasionada por lo que llamamos la «cultura del pelotazo», es decir, querer un éxito rápido y con poco esfuerzo. Y siento romper los esquemas de algunos, pero parece ser que el verdadero éxito no depende de la casualidad ni de la suerte  sino del esfuerzo constante del día a día.

¿  Tienes  tus  10.000 horas de práctica en algo? ¿O bien crees que en realidad no necesitas tanto ? ¿O  tal vez prefieres soluciones «secretas» rápidas?

Mertxe Pasamontes

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c-vs-c

Ese es el interesante tema que plantea Tim Pethick, pionero del marketing emocional en La Contra de hoy. Interesante entrevista que vale la pena leer por el modo en que entiende la actual crisis, desde su vertiente social. Pone como ejemplo que a pesar de que los datos económicos son peores en España que en otros países, aquí la gente parece más tranquila, no vive con la idea de «la que se nos cae encima». Y eso ayuda a tener una actitud positiva frente a la dificultad (como tantas veces hemos hablado ya, la importancia de la actitud).

Tiene además unos conceptos sobre marketing emocional que me parecen imprescindibles de conocer:

¿Y cómo es su marketing, entonces?

Tampoco soy geólogo. No trabajo con piedras sino con personas, y las personas nos dejamos guiar por la razón pero decidimos con el corazón, y nuestro corazón también es solidario.

[…]

… Pues fatal.

Pero ¿quién decide si usted es bueno o malo, su jefe o sus amigos? ¿Qué da la medida de su éxito, los ceros de la cifra de su salario anual o la cantidad de amigos que tiene y cuánto le quieren?

Cada uno hace caso a quien quiere.

Pero si la red social es más fuerte, entonces los prescriptores para un producto serán más próximos al destinatario. Yo conduzco un Fiat 500, un utilitario, como los personajes low cost de mis campañas, pero, como ellos, intento tener una red de amigos y familiares incondicional. Son ellos quienes dan la medida de mi éxito: no la tapicería de piel de mi coche. Eso es marketing emocional.


Tim Pethick toca en estas respuestas un par de puntos que me parece fundamental no dejar pasar por alto:

– La nueva concepción del consumo como algo que tiene más que ver con la utilidad que con la exhibición y la autoestima. El consumidor que nos describe Tim es una persona que cimenta su autoestima en sí mismo y en su grupo de amigos, no en las posesiones que tenga. La autoestima no se la da un coche, no es tanto tienes tanto vales, si no tanto eres tanto vales. Y ése eres, que depende de la propia autoestima y del círculo de amigos puede ser un punto crucial en el momento actual para salir de la crisis.

– La idea, ya apuntada por otros como Eduardo Punset, de que no decidimos de manera racional, sino emocional. Por las investigaciones y estudios que he leído yo me atrevería a ser incluso un poco más atrevida que Tim y decir directamente que decidimos con el corazón. Las verdaderas motivaciones surgen del corazón. Por tanto no es que nos dejemos guiar por la razón y luego decidamos emocionalmente, sino que decidimos emocionalmente y luego lo justificamos racionalmente. Sé que es una cuestión de matiz de que sería prácticamente lo mismo, pero pone un especial énfasis en esa decisión emocional. De hecho si no tuviéramos emociones, no podríamos elegir ni tan siquiera entre dos opciones simples de un menú, como bien explica Eduardo Punset en su libro El alma está en el cerebro.  O existe emoción o no existe decisión.

Por todo ello no es de extrañar que muchos anuncios se apele más a nuestra emoción que a  nuestra razón a la hora de inducirlos a comprar algo. Y que nos gusten «aquellas películas o libros «que nos emocionan».

Antes esto, tú que crees ¿decides con la cabeza o con el corazón? ¿crees que es más importante  lo que eres o lo que tienes?

Mertxe Pasamontes

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