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Posts Tagged ‘Creencias’

amarras1Leo esta frase Eso es la magia: crear ilusiones de Mag Lari, mago e  ilusionista y me hace pensar: Sí, todos necesitamos un poco de magia en nuestra vida! Y más ahora!

Y con esto doy alguna pista a cómo hacer algo realmente extraordinario, que era lo que comentaba en el post anterior. Seguro que hay muchas cosas necesarias para hacer algo extraordinario, pero un ingrediente básico, que no puede fallar es la ilusión. Y no hablo del sentido de la magia “de algo que en realidad no existe” sino precisamente de la “ilusión de que es posible”. Cuando vemos un truco de magia, todos sabemos que en realidad eso que estamos viendo no es posible, pero lo vemos como si fuera posible.

Mi planteamiento es pues este: ¿que pasaría si pensaras que tus proyectos son posibles? ¿cómo actuarías si no tuvieras miedo al fracaso? Y cuidado, no estoy hablando de ser un soñador e ir por el mundo flotando a un palmo del suelo, sino de darse permiso de ilusionarse con algo y creer que es posible. De atreverse a pensar en ello e imaginarlo. De ser osado para dar el primer paso. De tener el valor de, como dice el proverbio chino, alejarse de la orilla y perder de vista el horizonte, para conquistar otras tierras desconocidas…

No es posible hacer un cambio aferrándote a todas tus antiguas creencias, a todas tus seguridades. Está bien que conserves creencias y también está bien que mantengas seguridades, pero algunas tendrás que soltarlas si quieres avanzar. Y la ilusión, junto con la motivación, son los motores que te empujan a atreverte, a seguir e incluso a persistir en momentos difíciles.

Y después de soñar, si seguimos el Modelo creativo de Disney, ya vendrán las fases del Realista y el Crítico (eso solemos hacerlo muy bien!!):

El soñador (el ilusionado!!) contribuye a generar alternativas y posibilidades.

El realista contribuye a definir las acciones.

El evaluador/crítico contribuye a evaluar los beneficios y los inconvenientes.

Todas las fases son igual de necesarias e importantes, tanto en un proceso creativo personal como en uno de equipo y hay que recorrerlas varias veces para tener un buen resultado (creativo y probable). Pero hoy quiero animarte a dar el  primer paso, a que pongas un poco de magia en tu vida!

 

¿Crees que hay magia en tus acciones? ¿Estás ilusionado por tus proyectos? Si respondes que no: ¿Qué crees que necesitarías para poderte ilusionar?

Mertxe Pasamontes

PD. Créditos foto fotocromarte.blogspot.com

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Había una canción de los años 80 de un grupo que podríamos llamar “políticamente incorrecto” que decía controlamos tu seguridad. Os invito a leer unos fragmentos de la entrevista de Lenore Skenazy:

Claro: desde pequeño ha viajado en metro conmigo y su padre, y días antes de dejarle ir solo, repasamos el trayecto con él.

¿Y qué decía Izzy al respecto?

Como la mayoría de chavales, él anhela sentirse independiente, autónomo, sentirse mayor: le ilusionaba moverse solo por Nueva York, y sabíamos que tenía plena capacidad para hacerlo. Y le dejamos hacerlo.

[…]

¿Y no le inquietaba que fuera solo?

¿Qué podía pasarle? ¿Ser robado? ¿Agredido? ¿Secuestrado? ¿Violado? ¿Asesinado? ¿Descuartizado? ¡Por favor! Ese modo de pensar tóxico es mayoritario hoy en mi país, con unas consecuencias espantosas…

[…]

¡Los padres roban a sus hijos la infancia y el gusto por la vida, inoculándoles recelo y miedo! Están encapsulándolos, incapacitándolos para vivir en sociedad.

[…]

Y pobres hijos: cosificados, convertidos en inútiles, no sabrán desenvolverse mañana. ¡Démosles la oportunidad de espabilarse!

 

Es uno de los grandes dilemas a los que nos enfrentamos, a más seguridad, menos libertad. Creo que todos recordaremos los recortes a la libertad que se produjeron en EEUU y como rebote en otros países a raíz de los atentados del 11-S. Muchas de esas nedidas aún colean (fijaros si no, en los controles en los aeropuertos).

Y es difícil encontrar el punto medio, como pasa en el caso que nos explica Lenore Skenazy acerca de cómo educa a su hijo. Ella ha sacrificado parte de su “seguridad” para dotarlo de mayor autonomía. Y le han llovido las críticas!

Y ese es el punto de inflexión, si queremos que controlen nuestra seguridad totalmente (el estado, en el trabajo, la familia, pandemias, etc….), si queremos puestos fijos (¿y seguros?) de trabajo o si preferimos sacrificar una parte de esa seguridad (ojo, digo una parte, no estoy hablando de anarquía, no vayamos a confundir los términos), a cambio de mayor libertad personal. Y dudo que el camino de la realización personal pase por la seguridad.

Os remito al cuento Libre o cautivo que publiqué hace un tiempo.

 

¿Seguridad o libertad? ¿Cuánto de cada cual?

Mertxe Pasamontes

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En PNL llamamos creencias a generalizaciones internas que hacemos sobre causas, significados y límites en relación al entorno, conductas específicas, capacidades o identidad. Lo primero que condicionan es nuestra comunicación interna, es decir, con nosotros mismo. Un ejemplo sería el autoengaño, que es lo que hacemos cuando queremos creer que algo obedece a una razón o causa “que nos conviene” y nos negamos a ver “la realidad”. Las creencias condicionan también nuestra relación con los demás. Este es un aspecto muy estudiado por la psicología social que ya comenté en otro post.

Lo que es seguro en cualquier caso en el tema de las creencias, es que hay algunas que son facilitadoras o potenciadoras (es decir, nos permiten o facilitan hacer algo) y otras limitadoras (nos autoimponemos un límite en alguna cosa).

Vamos a leer las explicaciones de Thomas Gilovich un experto en el estudio de las falsas creencias:

La falsa creencia es el atajo que tomamos para ahorrarnos esfuerzo mental y la tarea de suspender el juicio y aceptar que el mundo es más caótico de lo que queremos creer.

Por ejemplo…

Es falso que existan las rachas de suerte: ni en el deporte, ni en el juego ni en la bolsa. Y lo hemos estudiado estadísticas en mano hasta el punto de que la NBA se interesó por nuestros resultados. […]. Los jugadores no aciertan más en rachas: en cada ocasión aciertan o fallan igualmente independientemente de qué hubieran hecho antes.

[…]

¿Y si me creo un genio: llegaré a serlo?

Los Beatles – demuestra Madwell-o Bill Gates no fueron sino especialistas que invirtieron miles de horas más en lo suyo que los demás.

¿Por qué los consideramos genios?

Porque es más bonito hacer creer que gozas de un don innato y mágico para la música o la informática. Nadie explica la aburrida verdad de que metió miles de horas en ensayar mientras sus amigos veían la tele.

Y es en esta intersección entre creencia y realidad, en dónde la psicología positiva o de autoayuda debería encontrar su lugar. Cuando se dice, “pueden porque creen que pueden” no debe entenderse como muchas veces se pretende en algunos libros (ejemplo, el Secreto) que el mero hecho de creer que puedo hacer algo me lleva a conseguirlo. La creencia facilitadora es sólo la primera etapa. Si no tenemos esa creencia de que podemos conseguir algo, ni tan siquiera vamos a intentarlo. O nos vamos a rendir en el primer obstáculo. Por tanto, la creencia positiva sobre nuestras capacidades, habilidades y posibilidades de conseguir algo, es condición casi imprescindible. Lo malo es que muchos de estos libros de “buen rollito” se quedan ahí. Porque es más comercial y vende más ponerlo fácil. Y ahí empiezan errores y confusiones. Porque por fuerza hay que transitar hacia la segunda etapa, que pasa por el esfuerzo,la constancia y la perseverancia. No basta con creerlo, hay que pasar a la acción. Hay que poner ese deseo en hechos y tendrás que dedicarle horas a conseguir tu objetivo. Las cosas no suceden por arte de magia. Lo malo es que esta segunda idea, no es tan comercial, no vende tan bien. Poca gente quiere escuchar que para ser un pianista de talento, tienes que pasar horas y horas practicando. Y que tal vez, nunca llegues a ser el mejor del mundo. Pero así es la vida.

Por tanto, el problema no es si la creencia inicial y la actitud positiva funcionan, porque si lo hacen. Esa parte es genial!. Y es un primer paso imprescindible. El problema es pretender que con eso es suficiente.

¿Tienes creencias potenciadoras y motivadoras? ¿Y horas de práctica?

pd. ¿Como piensas que el protagonista del vídeo ha conseguido esquiar así?

Mertxe Pasamontes

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tiempo y pnlEsta es la pregunta que se plantea José Mª Acosta y que responde en su libro El tiempo, la PNL y la inteligencia emocional de Gestión 2000. Lo hace en un lenguaje ameno y muy práctico a través de 122 problemas relacionados con el tiempo y su gestión.

En los tres primeros capitulo pone las bases de la PNL y la Inteligencia emocional, insistiendo especialmente en el tema de la asertividad, básico en la gestión del tiempo (y en la vida!).

En los siguientes capítulos va abordando los 122 problemas que podemos tener en el manejo del tiempo, muchos de ellos relacionados con creencias erróneas sobre el mismo.

Me gustaría destacar dos ideas que muestra en sendas gráficas y que me parecen interesantes, ya que a pesar de su aplastante sentido común, creo que se olvidan con facilidad:

El error del perfeccionismo. Cualquier proyecto que realizamos mejora cuando ponemos más esfuerzo en él hasta un punto de inflexión en que un 10 por ciento de tiempo, no supone un 10 por ciento de mejora. Se ha llegado al punto de “lo mejor es enemigo de lo bueno”. Intentar mejorar ese proyecto va a obligarte a dedicar unas cantidades ingentes de tiempo y esfuerzo que tal vez ya no te compensen.

El momento de decidir. Volvemos a encontrarnos aquí con otro “punto crucial”. En una decisión importa el valor, pero de otro lado importa la utilidad. Hay un momento determinado en que una decisión tiene su máxima utilidad y luego ésta va decreciendo. Está bien esperar a decidir hasta tener la información necesaria y dar el máximo valor a nuestra decisión, pero si esperamos mucho a lo mejor “estamos perdiendo el tren”.

Si os interesa el tema de organizar mejor vuestro tiempo, este libro es una buena opción.

¿Te bloquea el perfeccionismo inútil? ¿Decides en el momento preciso ?

Mertxe Pasamontes

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Después de las jornadas de Stic.cat del mes de abril dediqué una entrada a hablar de cómo muchas veces somos nosotros nuestros  mayores boicoteadores. No obstante, creo que es un tema en que hay que insistir ya que sigo viendo a diario como muchos proyectos fracasan no porqué sean malos o estén mal diseñados, sino porque las personas implicadas desfallecen antes de tiempo.

Una de las trampas en las que se puede caer más fácilmente es en un diálogo interno negativo. Puede sonar a tópico el tema del pensamiento negativo, pero no estoy hablando de eso tan obvio tipo: A ver si nos va a salir mal el proyecto, sino de creencias internas limitadoras mucho más sutiles, pero infinitamente más peligrosas. Son como virus mentales, que infectan todo nuestro pensamiento de una manera solapada, la mayoría de las veces sin que seamos conscientes de ello. Por citar algún ejemplo, son creencias del tipo: soy poco constante, no suelo tener suerte, las cosas les salen bien a los demás, no soy lo suficientemente bueno, “las oportunidades son para los elegidos”, etc..

Esas creencias generan un diálogo interno negativo pero que ya no nos parece tal porqué nos hemos acostumbrado a él!!!!Cuando una persona abandona un proyecto con  frases del tipo: Nos estamos quedando sin dinero, esto no puede funcionar…..es muy posible que haya un “no me siento capaz” detrás.

Por ello, hay que entrenar nuestra mente para desactivar esos “virus mentales” (que son mucho más peligrosos  que la Gripe A) y activar aquellas creencias (que también las tenemos) que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos.

Un pequeño vídeo que ilustra esa “lucha interior”

Y como dijo Gandhi:  La fuerza no procede de las capacidades físicas. Procede de una voluntad invencible.

¿Crees que tienes los recursos personales que necesitas para afrontar tu proyecto?

En breve una novedad en cuanto a este tema….

Mertxe Pasamontes

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Me gustaría hablar un poco más de cómo conseguimos montarnos creencias, muchas veces sin ningún fundamento y luego no sabemos/podemos salir de ellas.

En la Universidad de Stanford, el psicólogo Bavelas realizó el siguiente experimento:

Se escogió una muestra de individuos. El experimentador les dijo: Yo ahora leeré cierto número de parejas de cifras de dos en dos; usted deberá decirme si estas cifras concuerdan o no entre ellas.

Todos los participantes insistían en saber que tipo de relación había que buscar, pero el experimentador le explicaba que ese era el objetivo del experimento, descubrir la relación.

Las persona empezaban por ensayo y error a decir que sí había relación o que no. (no decían la relación). Al principio el experimentador declaraba siempre errónea la respuesta del individuo, después si ningún tipo de lógica empezaba a decir que era correcta y continuaba (siempre si ningún criterio) aumentando el número de veces que decía correcto hasta que lo decía siempre.

Al acabar le preguntaba a los individuos que modelo seguía para dar las respuestas y estos respondía de maneras muy variadas, algunas de ellas verdaderamente complicadas y elaboradas. En ese momento se desvelaba el truco, no existía ningún tipo de relación entre las parejas de números.

Y aquí surge lo interesante: la mayoría de personas rechazaban que no existiera la relación lógica que los habían encontrado, tenían una dificultad enorme para abandonar la visión que había construido su propia mente. Algunos llegaban a intentar convencer al experimentador que el equivocado era él.

Esto es para mí una prueba más de varias cosas de cómo funciona nuestra mente:

– La gran necesidad que tenemos de elaborar teorías explicativas para todo.

– Lo fácil que nos resulta encontrar modelos de cómo funcionan las cosas, por extraños e inverosímiles que sean.

– Lo que nos aferramos a nuestras creencia, aunque delante de nuestras narices tengamos la evidencia de que son incorrectas o falsas.

Da que pensar.

¿Cuántas de nuestras creencias no se basan en supuestos erróneos? ¿Somos capaces de cambiar una creencia que no nos sirve o nos aferramos a ella?

Mertxe Pasamontes

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Todos tenemos algunas creencia firmes. Algunas cosas que estamos convencidos que son de esa manera, que siempre han sido así, incluso tal vez que son inamovibles. Eso no es malo en sí mismo. Está bien tener algunos valores sobre la vida y el mundo que nos ayuden a guiarnos en nuestra vida.

El problema viene de dos lados:

– Cuando esas creencias son tan rígidas que nos limitan

– Cuando asumimos como propias y lógicas, creencias que son de otros y tal vez ilógicas.

A continuación os sugiero ver esta presentación para arrojar un poco de luz a lo que estoy diciendo.

comonaceunparadigma-lp

En los sucesivos día pondré algún ejemplo más de cómo sucede esto, pero creo que este experimento de los monos nos lleva a interesantes reflexiones sobre de dónde viene esas cosas que creemos a pies juntillas.

¿Tienes creencias claras y firmes? ¿Te son útiles o te limitan? ¿Son tuyas o de otros?

Mertxe Pasamontes

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