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Archive for the ‘PNL’ Category

Muy interesante la entrevista que le hacen a Dan Coyle, periodista y escritor que ha recorrido el mundo en busca del talento, en el que nos cuenta aspectos del funcionamiento de nuestro cerebro que nos puede llevar a entender mejor cómo funcionamos y cómo podemos “mejorar”.

¿La excelencia es un hábito?

Eso dijo Aristóteles: “Somos lo que hacemos repetidamente”. La excelencia es un hábito que podemos cultivar a través de una serie de mecanismos y circuitos neuronales.

Ha creado usted el club de fans de la mielina.

Esa sustancia que rodea el núcleo de las neuronas es como la banda ancha de nuestro cerebro, pero en este caso no hay ningún técnico que nos la instale; para establecerla y que nuestro cerebro funcione a mayor velocidad, fuerza y precisión, necesitamos práctica y repetición.

[…]

¿Hay que volver a los oficios para superar el fracaso escolar?

La práctica intensa realizada con energía, pasión y compromiso; con motivación, junto con la admiración por los maestros y la integración de los errores como parte del aprendizaje, son las claves que he visto repetirse a lo largo de mi investigación en los variopintos semilleros de talentos.

No es la primera vez que hablamos de esto: la práctica es lo que nos conduce a la excelencia y a lo que muchas veces llamamos genialidad. Como explica Coyle, cuando repetimos algo un suficiente número de veces, nuestro cerebro crea un circuito que nos permite ejecutarlo con mayor rapidez, habilidad e incluso facilidad. Si un niño practica el violín cada día, en un período de tiempo será capaz de ejecutar piezas muy difíciles con una “impresión de facilidad” pasmosa para el espectador. Ha creado circuitos cerebrales que lo posibilitan, incluso se ha modificado su “estructura cerebral” con la práctica. La mielina o sustancia blanca, es como “el conductor” que recubre esos circuitos y facilita la transmisión neuronal.

Lo mismo nos sucede a nosotros cuando realizamos cualquier tarea de manera repetida. En el polo positivo, estaría lo que Coyle explica en relación al talento. Pero en el polo negativo estaría la “mielinización” de los circuitos. Es decir, aquellos circuitos que más usamos se vuelven más sólidos, pero también más “rígidos”. Por eso en PNL hablamos mucho de ampliar el mapa mental, de dejar entrar en nuestros circuitos, cosas nuevas. Cuando aprendes algo nuevo, cuando lees sobre un tema que desconoces, cuando practicas una actividad física por primera vez , un deporte nuevo, resuelves un problema, o haces cualquier cosa que sea nueva para ti, generalmente necesitas activar nuevos circuitos. Y eso contribuye a mantener la plasticidad del cerebro. Un circuito mielinizado te da mucha habilidad e incluso talento en una área concreta, pero un cerebro “mielinizado” por la rutina y la repetición, simplemente es rígido. Y hay muchas ocasiones en que necesitarás un cerebro “flexible”!!O puedes acabar teniendo una vida que sea como Atrapado en el tiempo: el día de la marmota!!

¿Reconoces en ti mismo circuitos cerebrales estables (ej. conducir, montar en bicicleta, etc..)? ¿Haces algo para mantener la flexibilidad cerebral?

Mertxe Pasamontes

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Post semanal en Climetrics

En el pasado post hablábamos del estrés, poniendo un énfasis especial en que es una reacción natural de nuestra mente ante una percepción de amenaza. Podríamos, para decirlo en otras palabras, que es una reacción ante algo que nos da miedo.

Cuentan que un general, bregado en mil batallas, estaba un día en su casa …. Seguir leyendo

¿Crees que te aferras a tus “miedos”? ¿Te funciona?

Mertxe Pasamontes


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cruzarlalineaMuy interesante la entrevista que le hacen a Paul Romer, economista, uno de los candidatos favoritos al premio Nobel de Economía. Curioso también ver como los límites entre disciplinas científicas son cada vez más permeables y unas y otras se retroalimentan. Comenta Romer:

El ciudadano está muy normatizado.

Hay que encontrar buenas normas que dejen a la gente mucha libertad para que muestren sus propias capacidades. Normas que saquen lo mejor de nosotros.

¿De dónde deben proceder las normas?

Esta es actualmente la pregunta más importante para la economía. Algunas veces las normas vienen de los políticos; otras, de los activistas sociales y de gente con autoridad moral, que cambian nuestros valores y eso cambia las regulaciones.

Acaba de decir algo importante.

Sí, que la comunidad activista bien formada y pensante puede ser una fuerza muy positiva que nos empuje hacia mejores normas.

De alguna manera Romer nos está hablando de algo que ya hemos comentado muchas veces: ampliar el mapa mental. NO podemos hacer los cambios que el mundo necesita con los “mismos mapas” que han creado el mundo tal como lo conocemos. Y lo mismo sucede con los “marcos mentales” impuestos desde fuera, muchas veces en forma de normas que nos dicen qué podemos y que no podemos hacer, cómo debemos pensar y cómo actuar. Claro que hay normas que son necesarias para la convivencia, pero demasiadas normas, como decíamos en el post anterior, nos bloquean, hacen que no pensemos o que lo hagamos todos del mismo modo.

Salirse de esas pautas no es fácil, pero se puede. Las técnicas de creatividad nombradas en este post (y las que explica el libro)  son un ejemplo. Pero hay muchas otras maneras de usar ese “pensamiento lateral”. Ya iré haciendo entradas al respecto, pero de momento os invito a probar y encontrar las vuestras. La única condición es que te sientas capaz de abandonar tu zona de confort e ir un poco más allá, en tener un poco de osadía y atrevimiento. Y que te atrevas a cruzar esa línea de lo conocido para adentrarte en lo desconocido, en ese terreno en dónde realmente puedes aprender y crecer.

 

¿Te atreves a cruzar la línea? ¿Tendrás que “romper” alguna norma para ello?

Mertxe Pasamontes

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En PNL llamamos creencias a generalizaciones internas que hacemos sobre causas, significados y límites en relación al entorno, conductas específicas, capacidades o identidad. Lo primero que condicionan es nuestra comunicación interna, es decir, con nosotros mismo. Un ejemplo sería el autoengaño, que es lo que hacemos cuando queremos creer que algo obedece a una razón o causa “que nos conviene” y nos negamos a ver “la realidad”. Las creencias condicionan también nuestra relación con los demás. Este es un aspecto muy estudiado por la psicología social que ya comenté en otro post.

Lo que es seguro en cualquier caso en el tema de las creencias, es que hay algunas que son facilitadoras o potenciadoras (es decir, nos permiten o facilitan hacer algo) y otras limitadoras (nos autoimponemos un límite en alguna cosa).

Vamos a leer las explicaciones de Thomas Gilovich un experto en el estudio de las falsas creencias:

La falsa creencia es el atajo que tomamos para ahorrarnos esfuerzo mental y la tarea de suspender el juicio y aceptar que el mundo es más caótico de lo que queremos creer.

Por ejemplo…

Es falso que existan las rachas de suerte: ni en el deporte, ni en el juego ni en la bolsa. Y lo hemos estudiado estadísticas en mano hasta el punto de que la NBA se interesó por nuestros resultados. […]. Los jugadores no aciertan más en rachas: en cada ocasión aciertan o fallan igualmente independientemente de qué hubieran hecho antes.

[…]

¿Y si me creo un genio: llegaré a serlo?

Los Beatles – demuestra Madwell-o Bill Gates no fueron sino especialistas que invirtieron miles de horas más en lo suyo que los demás.

¿Por qué los consideramos genios?

Porque es más bonito hacer creer que gozas de un don innato y mágico para la música o la informática. Nadie explica la aburrida verdad de que metió miles de horas en ensayar mientras sus amigos veían la tele.

Y es en esta intersección entre creencia y realidad, en dónde la psicología positiva o de autoayuda debería encontrar su lugar. Cuando se dice, “pueden porque creen que pueden” no debe entenderse como muchas veces se pretende en algunos libros (ejemplo, el Secreto) que el mero hecho de creer que puedo hacer algo me lleva a conseguirlo. La creencia facilitadora es sólo la primera etapa. Si no tenemos esa creencia de que podemos conseguir algo, ni tan siquiera vamos a intentarlo. O nos vamos a rendir en el primer obstáculo. Por tanto, la creencia positiva sobre nuestras capacidades, habilidades y posibilidades de conseguir algo, es condición casi imprescindible. Lo malo es que muchos de estos libros de “buen rollito” se quedan ahí. Porque es más comercial y vende más ponerlo fácil. Y ahí empiezan errores y confusiones. Porque por fuerza hay que transitar hacia la segunda etapa, que pasa por el esfuerzo,la constancia y la perseverancia. No basta con creerlo, hay que pasar a la acción. Hay que poner ese deseo en hechos y tendrás que dedicarle horas a conseguir tu objetivo. Las cosas no suceden por arte de magia. Lo malo es que esta segunda idea, no es tan comercial, no vende tan bien. Poca gente quiere escuchar que para ser un pianista de talento, tienes que pasar horas y horas practicando. Y que tal vez, nunca llegues a ser el mejor del mundo. Pero así es la vida.

Por tanto, el problema no es si la creencia inicial y la actitud positiva funcionan, porque si lo hacen. Esa parte es genial!. Y es un primer paso imprescindible. El problema es pretender que con eso es suficiente.

¿Tienes creencias potenciadoras y motivadoras? ¿Y horas de práctica?

pd. ¿Como piensas que el protagonista del vídeo ha conseguido esquiar así?

Mertxe Pasamontes

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tiempo y pnlEsta es la pregunta que se plantea José Mª Acosta y que responde en su libro El tiempo, la PNL y la inteligencia emocional de Gestión 2000. Lo hace en un lenguaje ameno y muy práctico a través de 122 problemas relacionados con el tiempo y su gestión.

En los tres primeros capitulo pone las bases de la PNL y la Inteligencia emocional, insistiendo especialmente en el tema de la asertividad, básico en la gestión del tiempo (y en la vida!).

En los siguientes capítulos va abordando los 122 problemas que podemos tener en el manejo del tiempo, muchos de ellos relacionados con creencias erróneas sobre el mismo.

Me gustaría destacar dos ideas que muestra en sendas gráficas y que me parecen interesantes, ya que a pesar de su aplastante sentido común, creo que se olvidan con facilidad:

El error del perfeccionismo. Cualquier proyecto que realizamos mejora cuando ponemos más esfuerzo en él hasta un punto de inflexión en que un 10 por ciento de tiempo, no supone un 10 por ciento de mejora. Se ha llegado al punto de “lo mejor es enemigo de lo bueno”. Intentar mejorar ese proyecto va a obligarte a dedicar unas cantidades ingentes de tiempo y esfuerzo que tal vez ya no te compensen.

El momento de decidir. Volvemos a encontrarnos aquí con otro “punto crucial”. En una decisión importa el valor, pero de otro lado importa la utilidad. Hay un momento determinado en que una decisión tiene su máxima utilidad y luego ésta va decreciendo. Está bien esperar a decidir hasta tener la información necesaria y dar el máximo valor a nuestra decisión, pero si esperamos mucho a lo mejor “estamos perdiendo el tren”.

Si os interesa el tema de organizar mejor vuestro tiempo, este libro es una buena opción.

¿Te bloquea el perfeccionismo inútil? ¿Decides en el momento preciso ?

Mertxe Pasamontes

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De vez en cuando en la Contra entrevistan a alguien que nos hace tomar conciencia de dónde están nuestros  límites. Vamos a diferenciar desde el primer momento dos palabras, que bajo mi punto de vista esconden dos  realidades distintas (aunque sea a efectos prácticos, ya que etimológicamente están muy próximas):

Límites:  definidos como punto o grado, término que no puede rebasarse. Para ellos tomaremos como  referencia la frase de la PNL: Los únicos límites son los de mi mapa mental.

Limitaciones: Impedimento, defecto o restricción que reduce las posibilidades o la amplitud de algo.

Ya se que la distinción se aguanta por los pelos, pero me sirve al fin que persigo con esta entrada (no pretendo entrar en la RAE!!).

Juan Manuel Montilla, más conocido como ´Langui´, es rapero, actor y radiofonista. Todo esto que ha conseguido podría parecernos como algo alcanzable si no sabemos que Langui sufre de parálisis cerebral desde su nacimiento. Y no, no voy a tener una mirada compasiva de “pobrecito” , pues se que Langui se merece algo mucho mejor que eso por lo que cito sus palabras:

No es usted mal ejemplo para los flojos de espíritu.

Pues me alegro. Hay algo que me gusta repetir: “No puedes cambiar el mundo, de acuerdo, ¡pero sí puedes cambiar tu actitud!”.

¿Y qué actitud propone?

Alegría, buen humor. La vida está plagada de miserias, ¡pero es la vida!: un regalo. Estamos aquí, así que aprovechémoslo, aprendamos, construyamos algo. Se trata de no quedarse tirado en el sofá: con lo cortita que es la vida…, ¿y encima vas a boicotearla?

¿Cómo se las ha arreglado usted para ligar?

Con la seducción de las miradas, las sonrisas, desbordando complejos, seguro de que alguien sabrá verte por dentro. ¡Mi mujer me ha hecho sentir que para ella yo tengo los andares más bonitos del mundo!

¿Qué enseñará usted a sus hijos?

Alegría, esfuerzo, detalles, ilusión. Y nada de mirar compasivamente al discapacitado.

¿Por qué?

Cuando me compadeces, me minusvaloras. Esa compasión de “pobrecito, angelito, qué mal está” es muy excluyente, supone ver la discapacidad como algo negativo y al discapacitado como alguien enfermo o desgraciado. ¡Esa compasión es una barrera mucho peor que las barreras arquitectónicas!

Creo que sus palabras lo dicen todo. Langui tiene limitaciones físicas (por eso dejó el fútbol) pero no mentales y por eso ha conseguido todo lo que ha conseguido, sin ponerse más limitaciones que las que su cuerpo le obliga a tener. Pero su mente es libre y sin prejuicios y eso le ha permitido hacer lo que realmente deseaba y disfrutar de la vida como el que más. Como otros que ya he citado en este Blog como Eric Villalón o Albert Casals. Ante estos ejemplos cabe preguntarse quién son los “discapacitados” y a quién hay que mirar con compasión, pensando “pobrecitos”. Tal vez los “pobrecitos” somos nosotros cuando nos quejamos de pequeños contratiempos o nos lamentamos por nimiedades: Aunque en nuestra mano estar dejar de serlo.

Y para acabar como no, el vídeo de Langui:

¿Dónde crees que están tus límites? ¿Cómo lo sabes?

Mertxe Pasamontes

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felizenlamontaña

Como lo prometido es deuda voy a hablar de la interesante entrevista de la Contra a Kenneth Nowack, psicólogo, experto en inteligencia emocional. Creo que no tiene desperdicio ninguna parte de la entrevista, pero de momento voy a resaltar algunos aspectos, relacionados con algo de lo que he hablado ya otras veces en este Blog, que las emociones se contagian:

Un neurólogo me dijo que una persona nerviosa puede influir en los otros aunque no abra la boca…

Conozco esos estudios sobre la emocionalidad contagiosa que demuestran que los estados emocionales son como un germen que se propaga, por eso en las empresas los líderes son los que marcan el tono. Pero, del mismo modo, una simple sonrisa provoca en el interlocutor una respuesta neurológica que le hace estar más abierto y dispuesto a colaborar.

¿Y si no sonríes, si no expresas nada?

Las hormonas espejo están preparadas para captar cualquier variación en la expresión. Su cerebro, incluso antes de que lo pueda pensar, está programado para detectar el peligro, así que eso que llaman instinto actúa antes que el raciocinio y te dice si puedes confiar en esa persona o no.

He conocido a individuos cuya sola presencia crea armonía…

Es un hecho fisiológico. Hay personas que segregan más oxitocina y los otros lo captan inmediatamente y, a su vez, se ponen a segregarla. Cuando tú percibes que alguien confía en ti segregas más oxitocina.

¿Hay gente que tiene el poder de cambiarnos fisiológicamente?

Hay estudios que demuestran que monjes budistas, con miles de horas de meditación, han tenido un cambio a nivel estructural cerebral y tienen mayores dosis de oxitocina y menos cortisol y, obviamente, esto afecta a las personas con las que en un momento dado se relacionan.

La oxitocina es la misma hormona que las mujeres segregan durante el parto y que ayuda a crear vínculos con el bebé. Y también se segrega en el orgasmo (ayuda a las contracciones vaginales) por lo que puede ayudar también a crear vínculos emocionales con el compañero.

Tengo que reconocer que me encanta que algo que para los que nos movemos en el mundo de la psicología y la PNL era evidente, se pueda confirmar también por métodos fisiológicos, de modo que hasta los más incrédulos puedan creer en ello. El estado fisiológico interno determina lo que captarán los demás. Si tú dices algo en buen tono, pero en realidad estás enfadado, la persona que está delante captará tu enfado, aunque sea a un nivel inconsciente. ¿No os ha pasado alguna vez encontraros tristes tras haber pasado varias horas con alguien que se sentía deprimido? ¿Y al revés?

Por eso, me parecen de gran utilidad los consejos que da Kenneth Nowack de cara a segregar más “oxitocina” (el orgasmo no es mala idea tampoco ;)):

Pensar, sentir y comportarse como si tuvieras altos niveles de oxitocina. Yo hago un ejercicio muy simple cada día: en cuanto me despierto pienso en algo positivo y lo intento sentir. Luego me propongo hacer algo positivo durante el día para mí y para los demás. Eso, realizado a diario, te cambia.

Y yo añadiría:

– El cambio del diálogo interno (que él también  comenta aunque con otras palabras)

– Alguna práctica que te ayude a sentirte bien: yoga, meditación, tai-chi, un deporte, etc…

– Leer algo positivo, el arte o la música, una película alegre…. (lo contrario de lo que hace la gente cuando se siente melancólica).

– La hipnosis ya que te conecta con estados de bienestar profundo.

¿Utilizas alguna de estas técnicas? ¿Crees que te contagias de los estados de los demás o se contagian ellos de los tuyos?

Mertxe Pasamontes

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